¡Buen día!
¿Cómo están?
Luego de un largo receso, estoy de vuelta para compartir algunas reflexiones breves sobre este año.
Recuerdo que el año pasado, en esta fecha, estaba muy estresada finalizando una tesis junto a mi grupo, sin embargo, desconocía algunas cosas. Desconocía qué venía después de defender una tesis, pues, inocentemente, creía que al momento de obtener un título, sería muy fácil encontrar un trabajo relacionado con lo que estudiaste. Primer error. Para algunas personas es más fácil, pero no es mi caso. Admito que no tenía idea qué hacer el año pasado en esta misma fecha, pues mi único objetivo era terminar la tesis, defenderla y ser profesora. Ser profesora. Resulta que no me sentí tan profesora este año, a pesar de tener el título, pues no obtuve un trabajo fijo durante todo el año. Aún así, siento que estuvo bien. Hice unos reemplazos más largos que otros, conocí niñas y niños maravillosos y personas muy agradables. No obstante, ya es fin de año y me estoy deprimiendo un poco por la probabilidad de que el mismo escenario se repita el año próximo. Estuve muy ilusionada y ansiosa estas últimas semanas, porque había asistido a una entrevista que, según yo, y la jefe ténico, me había ido bien y prácticamente ya estaba adentro. Pero, ayer me enteré que no fue así.
Entonces, frente a esto, obtenemos la primera lección: no creer que por tener un título profesional, será muy fácil encontrar un trabajo.
Quizás este pensamiento iluso fue, porque una persona, en reiteradas ocasiones, me dijo que obteniendo un título, la vida sería más fácil, pues sería alguien. Y yo le hice caso, estudié, terminé mi carrera pensando que sería muy fácil tener un trabajo y una vida exitosa.
Y, aquí va otra lección que he meditado estos días un poco grises. Nos han criado para ser mujeres débiles (al menos en mi caso). Débiles no sólo por lo que comenté anteriormente, sino que también en el amor. Libros, películas, comentarios sobre el amor real, sobre esperanza. No digo que el amor sea malo (soy fan del amor), o que personas no han encontrado el amor de su vida. Hablo sobre ¿quién nos prepara para una decepción, para un engaño? ¿Quién nos enseña sobre lo que debemos hacer frente a las cosas que nos dicen/hacen/gritan en la calle?
También, al igual que obtener un trabajo sólo por tener un título, pensamos que el amor será fácil, que encontraremos una persona con la cual encajemos y que todo estará bien, pero ¿qué hay si no es así?
Una de los desafíos es criar personas fuertes de mente, felicitaciones a las personas que las educaron de esa forma, no es mi caso. Sin embargo, con mi profesión espero lograr hacerlo.
Probablemente, este sea un post un poco deprimente, pero me gustaría leer sus comentarios al respecto. Prometo que próximamente, se vendrá una entrada mucho más feliz relacionada con el baile.
Dejaré por aquí unas fotos que tomé un día en mi querida UdeC, luego de un conversatorio de egresados de mi carrera hehheh.
Cariños,
Cath.