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domingo, 4 de febrero de 2018

Nueva aventura: Parque Radal Siete Tazas

Buen día a todas y a todos, espero que se encuentren muy bien.

   
   Con mis amigas es muy difícil ponernos de acuerdo sobre algo, sobre ver una película, sobre ir a algún lugar, qué día y a qué hora, entre otras. Sin embargo, este año logramos cumplir una de nuestras metas: viajar juntas. Si bien no pudimos ir las cinco como estaba contemplado en un principio, (siempre hay algo) viajamos las cuatro, la Prima, la Pi, la Dani y yo.
  Nuestra amiga Dani, vivió originalmente en Curicó, región del Maule, por lo tanto, decidimos visitarla y buscamos sobre los posibles destinos a los que podíamos ir. Nuestro destino principal fue: Siete Tazas y oh my God, qué lugar más bello. A continuación les detallaré sobre este hermoso y paradisíaco lugar.
Para llegar al Parque Inglés o a los senderos que te llevan a las Siete Tazas, ya sea de la Conaf o el de Valle las Catas, primero se debe llegar al terminal de buses de Molina. Este lugar queda a unos 25 a 30 minutos aproximadamente desde Curicó. Lo ideal es que tomes el bus de las 8:00 a.m para así aprovechar el día y no sufrir tanto con el calor. Hay unas tres líneas de buses que te dejan afuera de uno de los tres lugares que señalé anteriormente, además de varios camping que existen en el lugar. El viaje desde el terminal de Molina hacia las Siete Tazas es de aproximadamente dos horas, pues es un camino difícil de transitar.
Nuestra experiencia: en una primera instancia, nosotras íbamos a acampar, pero como no teníamos muy claro a lo que íbamos, por lo tanto sólo fuimos por el día. Y sí, se puede recorrer perfectamente en un día si es que tomas el bus de las 8:00 hrs.
Nos dijeron que debíamos bajarnos en el Parque Inglés, sin embargo, nos dimos cuenta que había camping y desde allí se podía bajar al volcán el Bolsón, aunque para visitarlo, sí o sí debes acampar, y para ambos debes reservar (tanto para el camping como para la bajada). No recorrimos el Parque Inglés, porque sentimos que la gente llegaba a acampar solamente, por lo tanto comenzamos a descender por donde nos llevó el bus, pues una de las primeras paradas que hizo, fue el Parque donde podías llegar a las Siete Tazas.
Bajamos aproximadamente durante 30 a 40 minutos y llegamos no al parque de la Conaf, sino que al del Valle las Catas. La adhesión de ambos senderos es la misma, de un valor de $2.500. Nos dieron un pequeño mapa y comenzamos la aventura.
Nos gustó esta opción, pues el camino estaba muy bien señalizado, los miradores eran amplios y teníamos muy buena visión. El primer destino era el puente Frutillar y luego al descender, se comenzaban a ver las Siete Tazas.






  La vista era completamente privilegiada, además andaba poca gente y podíamos sacarnos fotos perfectamente.
    El camino iba bien, pues eran de tierra amplios y escaleras seguras. Sin embargo, cuando llegamos al mirador de La Leona, el camino cambió. Se volvió un poco peligroso, estrecho y de roca. Pero pudimos llegar a la meta. En nuestra travesía de nos cruzó una culebra, la cual (al menos yo), no pude ver porque la amiga que iba adelante se asustó y también asustó a la culebra jajaj. 
  No obstante, lo más extremo fue casi llegar al río, pues tuvimos que bajar por unas rocas enormes y cruzar el río para poder llegar al lado de tierra. Sí, tuvimos que pasar con nuestras cosas en nuestras cabezas para cruzar, pues el río era bastante hondo. Sin embargo, con cuidado y compañerismo se puede lograr. El lugar es realmente indescriptible, me emociona mirar estas fotografías.






Finalmente, las Siete Tazas desembocan en este bello lugar, el salto de La Leona. Este lugar es el fin del sendero y uno de los lugares más hermosos que he conocido. Al llegar acá, te demoras unos 40 minutos aproximadamente, hasta una hora, según la persona.
El agua estaba heladísima, casi congelada, por lo tanto no nos bañamos tanto como hubiese hecho en otros lugares, pero es una experiencia completamente reconfortante.
Estuvimos allá un rato, comimos algo de lo que habíamos llevado, secamos nuestra ropa y comenzamos a ascender. Eso sí, no por el sendero por el que habíamos bajado sino por el de la conaf jajaj. Las personas con las que hablamos, dijeron que era un camino fácil y corto así que lo tomamos, ya no que queríamos volver a mojarnos en el río para cruzar. En un punto estábamos un poco muertas por tanta escalera, pero lo logramos. Y sí, era un camino un poco más corto y no tan extremo como el que habíamos tomado nosotras. Llegamos arriba tipo 15.30 hrs. y nos enteramos de que pasaría un bus a las 16:00 hrs, así que descansamos un rato y tomamos el bus de vuelta a Molina. En Molina dos de mis amigas se tomaron un helado, mientras que la Dani y yo nos deleitamos con un refrescante mote con huesillos. Luego, tomamos el bus que nos llevaría a Curicó y fin de la travesía.


Recomendaciones: ir con un calzado adecuado. Todas nosotras fuimos con zapatillas, sin embargo, creo que es mucho mejor un calzado con caña. Aún así ninguna sufrió ningún accidente (yo sólo que me resbalaba a ratos).
Llevar una botella grande de agua fresca. Ir con una mochila pequeña/ liviana y con sólo lo necesario. No sean como yo que fui con un bolso al hombro jajjaj, eso me dificultó un poco las bajadas.
Nosotras salimos con short y creemos que fue muy buena opción. Por lo tanto, ir con ropa cómoda y con traje de baño debajo para que sea más fácil bañarte en el río.
Pueden llevar parche curitas, alguna venda, rodillera, etcétera, sólo por si acaso.
El pasaje a las Siete Tazas vale $3.000 y la entrada al sendero de la Conaf (el que está primero al subir) y al del Valle las Catas (está más arriba de la Conaf) es de $2.500. Siento que cualquiera es igual de bueno, pero me quedo con el del Valle las Catas. Pueden hacer lo mismo que nosotras, tomar los dos senderos y nadie lo notará jajaj.
Eso es todo sobre esta aventura que me enamoró. ¿Volvería a ir? Por supuesto. Pero iría a acampar para estar más días y recorrer (pues nos faltaron senderos y lugares que visitar).


Mis amigas y yo:



  

      Un pequeño bonus track de este viaje. Llegamos a Curicó un miércoles a las 11:00 hrs y ese mismo día fuimos a un lugar llamado Potrero Grande, donde había un río muy bello. El lugar era realmente hermoso. Alucino con estas aguas turquesas. Allí estuvimos toda la tarde. Queda a una hora aproximadamente desde Curicó.




    Definitivamente, este fue un viaje corto, pero para descansar. Me relajé muchísimo al observar tan bellos paisajes y gozar de una paz y tranquilidad majestuosas. 

Y este fue el paisaje al volvernos a Concepción el día viernes:



Eso ha sido todo por hoy. Cuéntenme en los comentarios si les gustó el lugar y si es que tienen alguna duda sobre el viaje. ¿Conocían este lugar? ¿Les gustaría visitarlo?
Les envío muchos cariños y mis mejores deseos para esta semana.

Cath.

martes, 30 de enero de 2018

Un breve escape a Valdivia

¡Buen día para todas y todos!
Espero que se encuentren super bien y espero que este 2018 haya comenzado bien y sea un excelente año.

     Mi último post fue en Navidad y ya estamos finalizando enero, wow. Y bueno, hay muchas  novedades a decir verdad.
       Durante este tiempo asistí a varias entrevistas de trabajo y conseguí uno, tengo algunos proyectos en mente y también conseguí un trabajo de dos semanas en mi querida UdeC. Puedo decir que me siento muy agradecida de la vida y de las oportunidades que me ha dado, pues siento que cada cosa (aunque suene cliché) ocurrió en su momento perfecto. Cada pieza encajó en su lugar y todo está bien. Gracias Dios.
De casualidad, mi tía me dijo oye, vamos a Valdivia tal día, ¿quieres ir con nosotros? y yo, why not. Las personas que me conocen y me siguen hace un tiempo, deben saber que Valdivia es mi ciudad favorita, (luego de la mía, claro) así que siempre es un agrado volver a este bello luegar (aunque recorra los mismos lugares cada vez que voy jajaja, a excepción de este año).
     Esta vez fue un poco diferente, nos fuimos en auto junto a mi pequeña prima, tía y tío, por lo tanto pudimos conocer con más calma, además de llenar el auto con cosas que en otra oportunidad no había podido traer jajaj. Además de Valdivia y sus alrededores, visitamos Futrono que me encantó (¡al fin pude conocerlo!).
     En mi opinión, si vas a Valdivia, sí o sí debes conocer Niebla, el fuerte y la Feria Costumbrista que es maravillosa. No saqué fotos con la cámara, pero pueden revisar en mi Instagram las fotografías de las comidas que consumí allá. Este año me di cuenta de la variedad de alimentos en la feria, pues para los carnívoros había unos platos muy contundentes a $6.000, pescados con papas cocidas y chilena entre los $4.000 y $6.000. Todo muy delicioso y conveniente.
    Otra de las cosas nuevas que hice en Valdivia este año, fue lanzarme en Canopy sobre la laguna de loto del Parque Saval. Nunca lo había hecho y lo encontré increíble.

A continuación les dejo unas fotitos (apenas me veo en el canopy):

Día 1: Desayuno en EntreLagos (fotos de comida en mi instagram). Paseo por la costanera y almuerzo en el mercado. Además, nos embarcamos a Punucapa y luego de unos tres años me volví a sacar fotos con el árbol de más de 300 años. Finalizamos con una once a bordo.



Telares hermosos que vendían en el mercado (para la próxima me traigo uno para mi futura casa).


Puente Las Cruces



Árbol de más de 300 años.

Día 2: Viaje a Futrono (alrededor de una hora y media a dos horas de viaje). Ese día estaba nublado, pero no hacía frío. Disfruté cada momento del viaje observando los bellos paisajes de mi lindo país. Visitamos el centro de Futrono, donde también almorzamos y luego fuimos a una playa llamada Coique, porque sí, tipo 15:00 hrs. ya había salido el sol y hacía mucho calor.




Este lugar era demasiado relajante y silencioso.

Día 3: Visita a la cervecería Kunstmann (no saqué fotos), donde sólo compramos. Luego, llegamos a Niebla y a su deliciosa Feria Costumbrista, además bajamos a la playa un rato. Finalizó nuestro día con un paseo al Parque Saval, el cual es muy lindo y grande para disfrutar en familia y relajarse. Había canopy, así que no lo pensé mucho.










Por lo general, las personas van a este parque para estar todo el día, ya que además de poder hacer picnic en el pasto, hay mesas, lavaplatos, baños, bancas escondidas para leer tranquilamente entre los árboles, entre otras cosas. Es muy bello.

Al día siguiente ya nos regresamos a Concepción. Fue un viaje corto, pero muy provechoso. Mañana se viene otra aventura jeje, así que próximamente les comentaré cómo nos va.

Y ustedes ¿han salido a algún lugar? ¿han visitado Valdivia?
Les mando muchos cariños.


Cath.